images-11Sí, estamos en puertas de un nuevo año… buenos propósitos… metas conseguidas… algunas por conseguir… ilusiones… frustraciones… nuevas decisiones… acciones responsables…

Si, de nuevo retomamos el rumbo hacia donde queremos llegar, retomamos porque por lo menos en mi caso a veces me despisto, tantos planes, tantas ideas, tantas ganas de hacer cosas… que si no estoy muy enfocada y centrada… algunas se pierden, se posponen, se van diluyendo en el tiempo, sin darme cuenta y sin querer no las llevo a cabo.

Hace poco hable con una compañera y amiga, me comento que ella no se desenfocaba, que tenía muy claro que quería y no se permitía perderse… la admiro, de verdad.

Yo me pierdo… me pierdo sin remedio en conversaciones con mi hija, en sus historias de amigas, de qué quiere ser de mayor, en lo que para ella son injusticias injustificables,  en los cambios de humor debido a sus ajetreadas hormonas… proyectos que le gustaría hacer y que realizamos por su entusiasmo y por sus ganas de hacer algo diferente, sin importar el tiempo dedicado y el entusiasmo derrochado. Así es, después de mucho intentarlo, estamos en un proyecto fantástico que gracias a su ilusión y tesón, está dando sus frutos. Los talleres Hablar Sin Vergüenza fueron una idea de mi hija. Las hormonas no solo causan estragos, también ideas geniales.

Me perdí con su ilusión, me contagio sus ganas y como resultado dedicamos una hora a la semana a hablar, comentar, crecer, aprender con jóvenes de 12 a 18 años y merece la pena, desviarse un poco del camino para ver y compartir como superan y consiguen sus retos. Son maravillosas (todas chicas).

Y cuando mi hija se tranquiliza, me vuelvo a perder con mi hijo… y sus grandes sueños de interpretación… su gran mundo interior y su fantástica imaginación… (tengo que decir que con mi hijo todo es exponencial, consigue de igual manera que me ría a mandíbula batiente cómo sacar mi peor genio) todo esto conlleva a que debo bajarlo de vez en cuando (todas las tardes un rato para sus deberes) de sus sueños, historias, aventuras y acompañarlo a la dureza de exámenes complicados, deberes aburridísimos y lecciones soporíferas… La vida de mi hijo ahora mismo es durísima (según él un auténtico rollo) hemos comenzado 1ª de la E.S.O.

Y vuelvo a perderme cuando tengo que atender todas las necesidades básicas de mi casa… cuando hay semanas que se han fugado literalmente, sin tiempo para mis cosas, entre tutorías, médicos, reuniones, bancos y esa semana en la que todo se junta y también se ha roto algo en casa y no nos falta la visita del técnico…si, sinceramente me pierdo, me descentro y me desenfoco.

Sin embargo, cuando me meto en la cama por las noches y pienso en todo lo que he realizado durante el día, me sorprendo y me felicito, por ser madre, profesional, cocinera, economista, profesora, hija, hermana, amiga… y si tenía alguna duda de que más puedo ser… uno de mis hijos me llama, diciendo que no se encuentra bien… y esa noche la paso controlando su fiebre… o el virus de tripas o la garganta irritada o los nervios de las notas de la siguiente evaluación…

Hay veces que me despisto un poco, me desenfoco, me descentro de mis metas, retos o sueños… lo bueno de toda esta historia, es que nada más levantarme por la mañana para desayunar con mis hijos, vuelvo a retomar todas las acciones y buenos hábitos, para disfrutar con ellos de la vida y de todo lo que somos capaces de conseguir, no importa que llegue más pronto o un poco más tarde a lo que quiero y deseo (llegare si o si), lo más importante es disfrutar de todo lo que tenemos y somos, en el momento en el Ahora. Mis hijos no volverán a tener ni 15, ni 12 años, ni volverán a angustiarse por exámenes, amigos, profesores u hormonas alborotadas (si, desde luego habrá otros temas)

Por lo que, si te sientes  un poco identificada conmigo, no te sientas demasiado responsable o incluso culpable de no haber podido hacer hoy todo lo que querías, ocúpate de lo urgente, eso es primordial. A lo demás te aseguro que se llega.

Por cierto, está semana nos desenfocamos adornando toda la casa, árbol de Navidad, nacimiento, luces, adornos, detalles… que maravilla desenfocarse así, ¿no crees?

Hace poco leí, que tampoco hay que correr por alcanzar tus objetivos, que todo pasa por algo y de todo hay que aprender. Todo lo que nos sucede y vivimos son experiencias y como tales debemos aprender de ellas.

No nos obsesionemos por alcanzar lo que quizás aún no estemos preparados para vivir. Sigamos proponiendo retos, metas a nuestra vida, sin perder el sentido de lo importante, sin que el día de mañana sintamos que dejamos de vivir o sentir algo que creíamos importante.

Feliz día, feliz experiencia.

Un abrazo.

Dominica.