mujer¿Cuantas veces te has preguntado si todo lo que haces merece la pena? ¿Cuantas veces has valorado si hacer malabarismos con el tiempo tiene recompensa? ¿Cuantas veces te has sentido mal por no poder estar o cuidar en ciertos momentos a tus hijos por el trabajo? ¿Por qué no cuesta nada renunciar a un tiempo para ti misma y te sientes fatal cuando renuncias a algo en concreto con tus hijos?

Ayer impartí un taller en el que trabajamos la Rueda de La Vida. Es una herramienta muy buena, para saber en qué momento estás en cada ámbito o área de tu vida y mejorar aquellos en los que ves que no «ruedan» o «fluyen» como tu deseas y quieres.

Fue muy interesante ver, escuchar y valorar ciertos aspectos que se repiten siempre. Hubo un tema que sigue preocupando y sigue siendo problemático a la hora de decir o decidir que es mejor.

Siendo mujeres, trabajadoras y madres hay cierto momento en la vida que nos planteamos si estamos haciendo lo correcto o no. Si después de x años de profesión y más a más cuando la empresa es tuya, si merece la pena renunciar a ciertos momentos con tus hijos por el trabajo.

Fue muy enriquecedor el compartir con personas estas experiencias… me di cuenta que sobre todo las mujeres nos sentimos mal cuando nuestros hijos nos piden un tiempo determinado en un día determinado y no se lo podemos ofrecer. La experiencia fue, que daba igual la edad, algunas mujeres ya jubiladas y otras muchas jóvenes y trabajando, valorando hoy por hoy que hacer. Sentían que en cierta manera abandonaban o que no les dedicaban suficiente tiempo a sus hijos por trabajar…

¿Abandonaban? Se levantan mucho antes para preparar el  desayuno y organizar todo antes de llevarlos al colegio, la comida en casa a ser posible aunque tuvieran que hacer malabares con el tiempo y pedir ayuda a la abuela, los deberes repasados y sabiendo mejor las lecciones que sus hijos, las tutorias eran sagradas eso sí pidiendo favores o cambios en el trabajo, cuantas noches sin dormir por esa fiebre insistente, cuantas veces la ropa sin planchar porque en ese preciso instante necesitaban que les escuchases con toda la atención del mundo y los seis sentidos puestos en ellos, cuanto tiempo en convencimientos largos e intensos en que deben ser responsables, cuantas veces te has dejado convencer para que compartiesen la cama contigo porque necesitaban saberse protegidos, cuantas lagrimas consoladas por sus amigas sin corazón…


Mi reflexión:

He jugado, reído, llorado, consolado, hablado, escuchado, esperado, acompañado, preocupado y ocupado de mis hijos y lo seguiré haciendo. Me he perdido fiestas, fines de semana, reuniones de madres, algún carnaval y alguna exhibición… Y por la vida que he elegido, está claro que me tocara perderme más cosas. Pero es lo que he elegido, solo quiero pensar que les enseño que vivan la vida que ellos quieran el día que les toque, que no se dejen llevar por lo que se supone que está bien o no está bien. Que ante todo debes ser responsable de tus actos y vivir la vida que tú quieres vivir, que no hay que renunciar a nada de lo que quieres , eso si, priorizar y valorar aquello que realmente es importante para ti.


Está claro que hay que valorar, priorizar y sobre todo que decidas lo que decidas, que hagas lo que hagas, lo hagas sin remordimientos, sin dudas, sin frustraciones… el tiempo es limitado, si quieres ser mujer trabajadora y madre, hay que priorizar aquello que tiene más valor para ti en cada momento.

La vida son decisiones, no creo que haya que renunciar a nada, se puede tener todo, para todo hay un momento en la vida. Solo debes pensar en lo que tú quieres. Debes vivir tú vida, no la de tus hijos. Debes saber que es importante para ti.

Para mí lo más importante es que mis hijos valoren cada momento, que disfruten de lo que la vida te ofrece, de apasionarse por lo que les hace felices, que hay momentos duros y todo forma parte de una cadena llamada vida, que no estamos aquí para siempre pero tampoco para esperar sin hacer nada, que no hay que esperar sino hacer, disfrutar, reír y vivir.

Que un momento malo dura lo mismo que uno bueno (aunque el malo parezca el doble de largo), que si pierdes un oportunidad la vida te dará otra, pero tienes que estar con los ojos abiertos y no dormido, que tienes que sonreír para que te sonrían y los momentos, vivencias y experiencias siempre serán tuyos, disfrútalos al máximo con quien sea y donde sea. 

La conversación y taller de ayer fue increíblemente didáctica, me di cuenta que los temores que tenemos son los mismos, ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Es esto lo mejor que puedo dar?

Lo más importante uno mismo, haz lo que dicte tu corazón y cuando tomes la decisión, sin dudas, sin bloqueos, sin miedos. Es la única forma que el día de mañana pienses «hice lo que quería hacer porque sentía que era lo que deseaba para mí». Y no te arrepentirás de nada.

Cada persona venimos a esta vida para aprender algo… por eso debes vivir tu vida.

¿Vivimos y disfrutamos? 

Ocúpate por lo realmente importante. Realmente hay poco, solo lo complicamos nosotros.

Espero y deseo que te guste, si es así, por favor comparte en las redes y llegaremos a muchas más mujeres y madres trabajadoras.

Un fuerte abrazo y hasta la semana que viene.

Dominica.