images (20)¿Eres de las personas que ante nuevas circunstancias se subleva? ¿Eres de las que parece que se come el mundo y después el mundo puede contigo?  ¿O quizás ante los obstáculos sacas lo mejor de ti y superas, aprendes, creces y evolucionas?

La vida es un continuo aprendizaje, si eres emprendedora o empresaria, sin duda alguna tienes muchos más frentes con los que lidiar, sacar el capote y sortear las circunstancias con «mucho arte».

Cuando nos dedicamos a trabajar con personas y para personas, nuestra paciencia, nuestro carácter y nuestra actitud son primordiales. Hay personas que parecen preparadas para mil batallas, siempre salen victoriosas con un saber estar y con una elegancia digna de envidia.

Sin embargo tengo que decir que la experiencia es un grado,siempre y cuando, aprendamos de nuestras experiencias está claro.

A veces las circunstancias, los problemas u obstáculos nos hacen cambiar… sabéis la expresión «la vida lo ha vuelto insoportable» o «es así por culpa de la vida que le ha tocado vivir»… bien, yo creo que siempre puedes elegir cómo afrontar tu vida. Siempre hay elección en hacer y cómo hacerlo. En ser de una forma u otra.

Hoy te traigo un cuento:

«Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, chef de profesión, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres recipientes con agua y los colocó sobre fuego. Pronto el agua de cada uno estaba hirviendo. En uno colocó zanahorias, en otro huevos y en el último preparó café. Los dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café. Mirando a su hija le dijo: «Querida, ¿qué ves?»
-«Zanahorias, huevos y café», fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó: «¿Qué significa esto, papá?»

El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo. Pero habían reaccionado en forma muy diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. El café sin embargo era único; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

«¿Cuál eres tú?», le preguntó a su hija. «Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido, te has vuelto dura y rígida?

¿O eres como el café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren».

                                                      ¿Y TÚ, CÓMO ERES?

¿Te sientes reflejada en algún caso? Yo sí, cuando te suceden cosas en la vida que no aceptas o no te gustan o incluso te hacen daño…( te voy hablar de mi caso) te vas cerrando, te vuelves cada vez más dura, desconfías… ¿recuerdas? como el huevo después de hervir… solo por protección… por miedo, por no sufrir…

Pero en confianza te puedo decir, que es todo mentira, no te proteges, ni dejas de sufrir, ni dejan de pasarte situaciones o circunstancias en la vida… 

Lo único que consigues con esa actitud es perderte momentos maravillosos, te pierdes el aprender, el conocer, te pierdes la vida fingiendo Ser quien No eres. He aprendido a ser como el café, he aprendido a tomar acción, valorar y no dar más importancia a las cosas que la que realmente tienen, no merece la pena preocuparnos sino más bien ocuparnos de los problemas, objeciones, obstáculos o circunstancias de la vida.

Miremos hacia delante, sin miedo y sintiendo siempre que el camino que andamos es el que queremos y hemos decidido por nosotros mismos. 

Dejemos de buscar excusas, de buscar culpables, de comportarnos de una manera o de otra porque la vida nos parece justa o injusta.

La vida la creamos cada uno de nosotros, siendo de una forma o de otra, aportando o quejándonos, ayudando o huyendo, afrontando o luchando y elegimos hacerlo desde el amor o el miedo, solo hay dos formas de vivir y se basan en lo que creamos y queramos.

Si tienes problemas o dificultades,de ti y solo de ti depende, como quieras vivirlo y crecer ante ello… volverse blando, débil y no afrontar la situación, volverse duro y dejar de sentir por miedo o quizás asumir, afrontar y crecer para evolucionar, disfrutando de la transformación.

                                                             ¿CUÁL ELIGES?

Si te sientes perdida, desmotivada, desilusionada, siente el porqué y ponte en acción, no desperdicies esta maravillosa vida. Siempre está preparada para sorprendernos, por lo que , mejor estar abiertas a cualquier circunstancia para crecer y ser mejores, ¿no crees?

Si quieres contarme o comentar sobre el artículo, estaré encantada. Y si crees que le puede gustar o interesar a alguien, por favor comparte, a cuantas más  personas lleguemos y ayudemos mucho mejor.

Muchas gracias y ya sabes, un abrazo lleno de Granos de Café.

Dominica.